Mostrando entradas con la etiqueta Amadeo Rodríguez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amadeo Rodríguez. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de marzo de 2014

Elecciones en la Conferencia Episcopal Española...


El pasado miércoles 12 de marzo, se reunieron los Obispos españoles para elegir a aquellos que presidirán las catorce Comisiones Episcopales durante los próximos tres años, así como los Presidentes de las tres Subcomisiones Episcopales y de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, y los miembros del Consejo de Economía.

El obispo de Plasencia, D. Amadeo Rodríguez Magro, ha sido elegido Presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis.


El cometido que el secretariado de la Subcomisión Episcopal de Catequesis tiene es el desarrollo de las siguientes tareas:

miércoles, 5 de junio de 2013

La religión en la escuela, sí y evaluable

Queridos padres que tenéis hijos e hijas en edad escolar:

Es posible que el solo hecho de dirigiros esta carta os ponga en guardia. En realidad son tantos los que hablan de la educación de vuestros hijos sin contar con vosotros, que es natural que estéis un tanto “escaldados”, como decimos en nuestra tierra. No obstante, me atrevo a escribiros, y lo hago consciente de que sería una irresponsabilidad no deciros lo que pienso, por si os ayuda en vuestra decisión. Sé que me estoy dirigiendo a los únicos que de verdad deben de tener en sus manos la educación de los hijos: vuestra responsabilidad prevalece sobre cualquier otra. Los gobiernos tienen su función, quizás los partidos políticos la suya, la Iglesia también tiene mucho que hacer y decir, pero los unos y los otros nada podemos hacer sin vosotros. Sería una usurpación de un derecho fundamental. Deben de ser vuestras opiniones, sin que se impongan unas sobre otras, sino todas, las que más cuenten a la hora de tomar decisiones sobre los diversos aspectos que afecten a la educación de vuestros hijos.

miércoles, 29 de mayo de 2013

… NO HAY CARIDAD SIN FE

Corpus Christi - Día de la Caridad
2013



Queridos diocesanos:

Se aproxima el Corpus Christi que, como todos sabéis, es el Día de la Caridad. Desde siempre la hondura espiritual del pueblo cristiano ha sabido descubrir una profunda relación entre el Cuerpo de Cristo y el amor a los hermanos. Al contemplar el Cuerpo de Cristo se ha prestado especial atención al gesto de su entrega. En el cuerpo entregado del Señor y en la sangre derramada se hace patente el amor infinito de Dios, que, en su Hijo Jesucristo, se entrega por amor a los hombres. Ante el Cuerpo de Cristo vemos en toda su verdad el amor de Dios. La fe con la que le adoramos nos revela su rostro y nos orienta siempre al amor de todos aquellos con los que Jesús se identifica.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Dos semanas decisivas: de Pentecostés al Corpus, la palabra del Sr. Obispo


Entramos en un periodo del Año Litúrgico, en el que nos jugamos cosas muy esenciales en la vida de la Iglesia. Se podría decir que de cómo encaremos estas tres jornadas, Pentecostés, la fiesta de la Santísima Trinidad y el Corpus Christi, depende mucho la orientación que ha de tomar la vida cristiana. Estoy convencido de que no exagero, por más que algunos puedan pensar que poco se puede esperar ahora que ya han pasado los acontecimientos pascuales y estamos al comienzo de la normalidad del tiempo ordinario.

Es cierto que lo decisivo de estas tres jornadas en el desarrollo de la vida cristiana no lo sería tanto sin la celebración de todos los misterios que las han precedido; sobre todo sin los efectos que en cada cristiano tiene la Pascua del Señor. Ha sido la Pascua la que ha conformado nuestra vida en Cristo Resucitado. Pero, dicho eso, la experiencia cristiana cuando se pone en juego es en Pentecostés: con ese acontecimiento y bajo su influjo comienza la forma apostólica de vida, esa en la que vive todo cristiano hasta que haya una modificación con la segunda venida de Jesucristo al mundo. Mientras tanto, en la Iglesia, se continúa con la forma de vida que el Espíritu inculcó en al corazón de los apóstoles, los primeros testigos del Señor Resucitado.